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Puente real y puente metafísico

Puente colgante sobre el río Paraná en Santa Fe, Argentina

Cuando en el adulto sobreviene una neurosis , al unísono surge en él  el mundo de fantasía infantil; y esto se cree causa del desarrollo de esa neurosis. No se explica así, por qué anteriormente esas fantasías no producían efectos patológicos. Y es que tales efectos sobrevienen cuando el individuo tropieza con una situación que ya no puede afrontar adecuadamente mediante los recursos de su conciencia.

Si la persona no lleva adelante un proceso conciente de iluminación de su sombra, y de proyección trascendente, queda atrapado en los estados de fantasía de su niñez que alcanzan una intensidad tal que empiezan a irrumpir en la conciencia creando un estado de conflicto.

La cultura permite paliar semejante situación poniendo al alcance de sus integrantes todo tipo de argumentos que los entretienen en proyecciones y exteriorizaciones de las más variadas………

Pero no todos pueden desoír las solicitaciones de su propio inconciente, y es allí donde el individuo debe enfrentar su propio rostro y trascenderse.

Llega así el punto en que esta situación plantea el dilema existencial de “cruzar” de “pontificarse” hacia otro plano de significación de su propia psiquis donde las fantasías, en vez de provocar regresiones, aseguran una creatividad, verdadero estado terapéutico.

Este momento es donde se debe saber distinguir entre “puente real” y “puente metafísico” …..

El puente real es el puente del “alma”, es toda nuestra formación anímica, que vamos conformando en el devenir de nuestra vida, son los lazos, sentimientos , apegos, deseos, proyecciones, etc., ámbito donde el estado patológico manifiesta su eclosión. Cruzar este puente es un “animarse”, “atreverse”  a verse en la faz sombría y en la cara luminosa y alentarse  a resolver los conflictos rescatándose en la misma creatividad que surge al pisar “la otra orilla”…..

El puente metafísico es el puente del “espíritu”, cruzarlo requiere de  “valor”, y ver en la propia valoración la trascendencia .

Todo psicólogo es un curador del alma, pero debe ser además portador de una mística interior  para que esa terapia sea de liberación; no basta cruzar el puente real, la sanación está al otro lado del puente metafísico, la enfermedad  encuentra su antídoto en la liberación espiritual, verdadero estado y condición terapéutica.

Y esta liberación acontece cuando se encuentra el “SENTIDO”  y desde allí abarcar el camino-proceso, el objeto-objetivo y  el contexto-perspectiva del propio SER………

Juan José Greco

Escrito por admin el 2 dAmerica/Chicago Febrero dAmerica/Chicago 2007 | Categoría: Reflexiones


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