Puentes y callejones
Recuerdo que de pequeño construÃa puentes con suma facilidad … Despierto, dormido … cualquier sitio era bueno para dejarme llevar y cruzar ese puente hacÃa la imaginación …
Volaba por encima de ellos, por debajo, caminaba entre sus columnas, corrÃa sobre sus empedrados suelos de un lado a otro, feliz y en plena libertad …
No se en que momento cambió la cosa … y los puentes se convirtieron en callejones … como aquel de detrás de la iglesia, que cruzaba a toda prisa para ir al colegio, con su aroma tan peculiar, ese frescor, esa humedad, esa oscuridad empapada de verde musgo …
Los callejones vividos después han sido más oscuros … dejando huella en mi a cada paso dado, en cada uno de ellos … largos túneles donde la luz desaparece, donde tropiezas en tu andar, donde el aire es tan denso que no se puede ni respirar … donde parece que nunca vas a encontrar la luz al final …
Ahora he vuelto a construir un puente … un puente de piedra en medio de la nada … aún no estoy seguro de lo que hay más allá, aunque intuyo que es la felicidad … y creo que cuando acabe de cruzarlo … libre volveré a volar …
Mi puente se llama Aceptación y cruza por el camino de la Introspección, rodeado por árboles que dan frutos que provocan el conocimiento interior, la brisa de la autoestima me empuja suavemente por la espalda, animándome a continuar …
Es aquà donde el sol lleva mi nombre y calienta lo que yo deseo, porque aunque aparezcan los nubarrones de las circunstancias, sigue dándome aliento, para ya no parar, para que sigan desplegándose mis alas.
Ya no hay puertas ni ventanas, no hay escalones acompañados de largas barandas, no hay grandes subidas, ni grandes bajadas … Equilibrio a cada paso …. Recorrido con total intensidad, con los ojos bien abiertos para no perderme detalle, regalándome de todos esos pequeños milagros que la vida nos da …
Cada puente construido es un renacer … con cada puente derruido guardo luto en el callejón … y aunque construyo mis puentes sin planos, cada vez son más fuertes … asà es la experiencia, cuando tienes la capacidad de aprender de las piedras que cayeron, de las tormentas que aguantaste y de los rayos de luz que lograron quemarte …
Toni Guerrero



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