Olvidé … que también soy padre.
Soy una piedra,
porque eso es lo que me dijeron
que debÃa ser.
Una frÃa piedra,
escondiéndome en campos,
arroyos, montañas y caminos,
escondiéndome detrás de apariencias seguras y firmes,
sin lo uno ni lo otro y a la vez con todo eso dentro de mi,
escondiéndome…
Escondiéndome y dando la espalda
al corazón de todo lo que es vida,
un abrazo, una lágrima, un lo siento,
un perdón, un reconocimiento, un hasta pronto, una espada.
He olvidado la diferencia
que existe entre la fortaleza y la dureza.
Y entonces … dejé de sentir,
porque me dijeron que dolÃa demasiado.
Y lentamente olvidé,
que también soy padre,
porque era mas fácil ser una piedra.
Pero más allá del campo de batalla,
también soy padre de todo.
He olvidado que no soy una piedra,
porque me dijeron que debÃa ser piedra.
Soy hombre y os necesito,
para empezar a recordar que soy hombre.
Y ser padre con todo.
Y poder curar la herida de mi olvido,
asumiendo el dolor de mi perdón.
Héctor Adell



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