Las zonas que no veo
Maica nos ha enviado este fragmento que ha seleccionado para compartir con todos. Es interesante porque da pistas para mirar nuestras partes oscuras, por negadas…
Texto: Hugh Prather. “Palabras a mà mismo” (RBA libros 2005).
Imagen: Remedios Varo. Encuentro

Conozco dos caminos para descubrir las zonas que no veo de mà mismo.
Uno es saber qué rasgos de los otros me irritan y el otro es el reconocimiento de aquellos comentarios que me hacen ponerme a la defensiva.
Si paso revista a mis últimos encuentros puedo saber fácilmente lo que me enoja de la gente, pero si tengo una actitud defensiva puede ser difÃcil reconocerlo.
El mejor modo que tengo de detectarlo es gracias a los siguientes sÃntomas:
* Contesto apresuradamente, me siento en la necesidad de hablar demasiado y me impaciento si me interrumpen.
* Me pongo explicativo y trato de persuadir. Pero me siento frustrado incluso si estoy teniendo éxito, como si el daño ya se hubiera hecho. Pienso aceleradamente y me resisto a detenerme y a reflexionar, como si perdiese algo por hacerlo.
* Siento mi cara fija y seria. Después de escuchar el comentario por lo general rehuyo mirar al otro.
* Soy incapaz de tomar el comentario de otro modo que no sea en serio: las palabras nunca me parecen ligeras o divertidas. Cuando los demás se dan cuenta de mi reacción, puede que ellos tomen la situación con liviandad. Yo me siento entonces un tanto incomprendido y maltratado.
Hugh Prather



14 Junio, 2007 at 14:11
[…] * Polaridades en Gestalt * Las zonas que no veo […]
23 Junio, 2007 at 22:06
He leido deteneidamente cada una de tus palabras con detenimiento y conciencia. Estoy comenzando a realizar mi tarea como coordinadora en terapia de parejas, pero hay un tema que no llego a tratar con suma seguridad y es la impotencia de los sentimientos de celos irracionales que exponen algunos pacientes. Mi pregunta es como hacer para que ese sentimiento tan destructivo salga a la luz y pueda convertirse en algo positivo, creativo.
ATTE. SOL DIAZ.
ARGENTINA.
25 Junio, 2007 at 16:01
Sol, es una pregunta compleja la que planteas. De entrada, el solo hecho de que la persona sea consciente de que los celos son un problema personal y no una necesidad de controlar a otra persona, ya es todo un cambio. Si la persona celosa asume su, digamos, enfermedad, comienza el proceso en que está dispuesta a responsabilizarse de que ha de hacer algo con ello. Después es importante ver qué se está expresando detrás de ese sentimiento. Muchas veces encubre la falta de otras áreas de interés más allá de las relaciones, o la proyección en la otra persona de asuntos personales no aceptados…. Pero eso solo lo podrás comprobar en la escucha del proceso de cada individuo.
Muchas gracias por tu comentario y un saludo
6 Septiembre, 2007 at 22:01
bonito poema con un gran contenido aclarador.gracias maica por compartirlo